Facilitar la información necesaria a los territorios que quieran implementar un programa de cribado, tanto respecto a funcionamiento y dinámica diarias como temas de gestión y evaluación.


Definir y calcular los indicadores que nos permitirán valorar el impacto a corto y largo plazo de los programas de cribado sobre la población y desarrollar otros nuevos según la evidencia científica del momento y la experiencia obtenida.


Identificar las necesidades informativas, tanto a nivel de usuarios como de profesionales, y elaborar materiales explicativos con los principales mensajes y recomendaciones que faciliten la comprensión de la importancia de la prevención.


El beneficio de un programa de cribado está relacionado con el número de personas que participan, por tanto, conocer las creencias de la población sobre la percepción de riesgo a enfermar así como la de participar en un programa de cribado permitirá mejorar la aceptabilidad del cribado.


Desarrollar sistemas de información que permitan una gestión de los programas más eficiente y que facilite su utilización en investigación.


Potenciar la evaluación de nuevas herramientas y pruebas de cribado para determinar su introducción en la realización de estudios para determinar la validez y rendimiento en comparación con las pruebas estándar.
Participar en el desarrollo de nuevas tecnologías de detección precoz dirigidas a determinar la susceptibilidad individual a desarrollar un cáncer.